[Artículo publicado originalmente en LAS PROVINCIAS el 26 de octubre de 2023]
África, América y Europa fueron su hogar. Rafael Duyos Giorgeta (1906-1983) vio la luz en Valencia. Médico, poeta (como le gustaba reconocerse, aunque también escribió prosa, teatro o zarzuela) y sacerdote (la muerte de su esposa, María del Carmen García y García-Berlanga, con la que tuvo seis hijos, y una acendrada religiosidad católica, le sumen en una crisis y cambio de rumbo vital que le lleva a ser ordenado en la Navidad de 1972 por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón).
Estudió Medicina en la madrileña Facultad de San Carlos, especializándose en Cardiología en Viena y Heidelberg, introduciendo en España la técnica del cateterismo para inspección cardiovascular. En su periplo juvenil valenciano y madrileño ha conocido y trabado amistad con personajes de la talla de Juan Gil-Albert, Agustín de Foxá, Luis Felipe Vivanco o Federico García Lorca, siendo compañero de promoción del jesuita Pedro Arrupe o del Premio Nobel de Medicina Severo Ochoa.
En el verano de 1931 inicia su consulta de cardiólogo en Valencia, convirtiéndose la misma al caer la tarde en la redacción de la revista MURTA en la que tuvo ocasión de tratar a un grupo de jóvenes creadores sobradamente conocidos posteriormente: Max Aub, Samuel Ros o el citado escritor alcoyano.
Por sugerencia del eminente cardiólogo Luis Calandre y de don Gregorio Marañón, Duyos se traslada a vivir a Tánger a finales de 1932 como jefe del Servicio de Pulmón y Corazón del Hospital Español. Iniciada la Guerra Civil, afiliado a Falange Española de las JONS funda en enero de 1937 Radio Nacional de España junto al general Millán-Astray y los intelectuales ideológicamente afines Pedro Laín Entralgo, Agustín de Foxá y Dionisio Ridruejo, residiendo en Argentina y Uruguay de 1937 a 1939 probablemente enviado por la Delegación Nacional del Servicio Exterior para potenciar la propaganda y en el marco de la denominada Misión Cultural de la Bandera de Marruecos. Regresaría a Tánger durante 1940-41 como delegado civil tras la ocupación de la ciudad por el Gobierno español del general Franco suprimiendo el Estatuto de Tánger de 1923. En 1942, los Duyos (se han casado en Valencia en 1934) dejan su casa de Tánger, regresan a la península y se instalan en Madrid.
En su trayecto vital por tres mundos ha ido publicando parte de sus obras literarias y en 1946 se imprime Los Ángeles hacen palmas… en el que aparece el poema que glosa la muerte del célebre torero valenciano Manuel Granero Valls: «Era torero en la arena / y era torero en la calle», que, como anécdota, su sepultura en el Cementerio General de Valencia está muy próxima al panteón familiar del escritor nacido también en la capital del Turia Samuel Ros Pardo, Premio Nacional de Literatura (1943). Su poesía abarcaba muchos temas: el amor, la tauromaquia, la sensibilidad por los hechos o acontecimientos terribles de su época como se demuestra en Hiroshima o en Llanto por lo irremediable su homenaje a García Lorca, los temas valencianos o el recuerdo de los lugares vividos o visitados, deslizándose a versos de hondo misticismo y religiosidad a la muerte de su esposa (1962) en La hora décima (1967), Versos a Roma (1981) o A Teresa de Jesús (1982): «Gracias, Señor, por tanto que me has dado / -alegría y dolor, gozo y olvido-; / gracias por lo que soy y lo que he sido, / y por lo que seré con tu cuidado».
Rafael Duyos llegó a ser uno de los poetas más conocidos de España, que recorría atravesando capitales, ciudades y pueblos con sus recitales, discursos, conferencias, pregones de Semana Santa y Fiestas destacando el conocimiento por sus conciudadanos del popularísimo romance La Chata en los toros en el que inmortaliza la figura de la Infanta Isabel de Borbón.
Fallece en Madrid en 1983 y está enterrado -junto a su esposa e hijo mayor, Rafael- en el panteón familiar (García-Berlanga) de Utiel: «¿Qué voy a hacer, mujer, sin tu cuidado, / cuando noviembre llegue por mis venas?». Utiel y la cercana Requena siempre le recordaron, puesto que entre otras cosas tuvo siempre el matrimonio su residencia veraniega en la aldea de San Antonio de Requena: «Se lo llevaron a Utiel / -luna por la carretera-, / carretera de Castilla / -caminito de Valencia-, / con la Virgen del Remedio / allá en lo alto de la sierra / velando la eternidad / de los que a sus plantas sueñan… […] / Quiso ser algo en los Toros / … y fue … solo… ¡su poeta!». El Ayuntamiento de Requena publicó un libro-homenaje en el Centenario (1906-2006) de su nacimiento.
Como habitualmente, Valencia no recuerda en su callejero a quien nació entre sus lindes; sí, por suerte, resiste en otras localidades de la provincia y de nuestra nación. ¿Quién tendrá el valor de arreglarlo?
https://www.rafaelduyosgiorgeta.com/ |
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